"De los cuernos y de la muerte no se salva nadie". Famosa frase que puede interpretarse con doble finalidad.
La primera, teórica, sería realizar una observación de lo que ocurre en los hechos. Claramente es incomprobable decir "nadie se salva", por más que se observen muchos casos.
La segunda finalidad es práctica: justificar las traiciones. Y con esta hay que tener especial cuidado, sobre todo con quién la dice, cuándo la dice y para qué la dice.
Mucha gente busca justificar lo que hizo, lo que hace, o lo que piensa hacer con esa frase. Otras personas la usaran para hacer más tolerable lo que les hicieron, les hacen o les van a hacer.
La pregunta es: ¿Por qué lo permitimos?
Y ya poniendo a la infidelidad como una más de las traiciones que se pueden dar entre parejas, familiares, amigos...
¿Qué pasa por nuestra cabeza cuando aceptamos que nos traicionen? No me mal entiendan, no hablo de perdonar. Eso debemos lograrlo siempre para liberarnos del rencor y seguir adelante. Ahora, ¿por qué continuar teniendo gente traicionera en nuestro entorno?
¿Todos traicionan?
Si intentás convencerte de eso para seguir viendo a alguien con quien tenés historia, tal vez debas replantearte que valoración tenés de vos. ¿Acaso sos una persona que merece la traición? Si no la merecés... ¿por qué seguís con ese vínculo?.
"Todos podemos errar". Sí, pero la traición no es un simple error. ¡¡¡No la naturalicemos!!!.
IMPORTANTE: Saber cuánto vales, qué ofreces y NUNCA conformarte con menos de lo que merecés.
No hay comentarios:
Publicar un comentario