domingo, 19 de enero de 2020

Cuando más cuesta, más hay que hacerlo.

En la adversidad se forma el carácter.
Es así.
Quienes se superan, redefinen y salen adelante, no son los que esperan las condiciones óptimas o más favorables para actuar. Todo lo contrario, son quienes cuando más costaba, tomaron coraje y avanzaron.

"Hoy estoy cansado, mañana sí empiezo el gimnasio"

Tomemos ese ejemplo. Claramente todos podemos estar pasando por un momento de fatiga física o espiritual. La diferencia radica en quienes entienden que con actividades que nutren el cuerpo y el alma, se sale de ese cansancio y se genera un flujo de energía que nos retro-alimenta.
Yendo al gimnasio los días que mas te cuesta; saliendo el día que más bajón te sentís; charlando tus penas cuando más te encerrás; ayudando al otro cuando no tenés abundancia... Ahí es cuando marcás la diferencia.

Además de haber generado un flujo de energía positiva, que combatirá los nubarrones que te tapen la luz, le estás enseñando a tu mente, cuerpo y espíritu, que EN LAS DIFÍCILES VOS PODÉS. Y esa es un herramienta invaluable, que una vez adquirida te acompaña toda la vida, abriendo puertas y generando oportunidades que de otra forma no existirían.

Por eso, recordá esta frase para cuando te veas envuelto en dudas:

"Cuando más me cuesta, más debo hacerlo".

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