martes, 3 de diciembre de 2019

Los Sustitutos.

Si pudieras ser cualquier persona del planeta...
¿Elegirías ser vos?

Todos hemos jugado con la primera parte del enunciado. En algún momento de nuestra vida hemos anhelado tener esa opción; ponernos zapatos que, asumimos, son mucho más cómodos que los nuestros.

Apostaría fuerte a que el primer factor de elección del "sustituto" serían el dinero o la belleza. Pongo en un segundo lugar la fama, y el lugar que queda en el podio vamos a dárselo al expertice en cualquier área/habilidad.

Ahora... ¿Cuántos elegirían ser ellos mismos? La minoría, sin dudas.
Esto habla mucho de la vida que llevamos y en quiénes nos estamos convirtiendo.

Para empezar: el dinero no hace a la felicidad. "Vaya genio Franco. Descubrió una frase hecha" podrán decir. Aunque no viene mal recordarlo.

El dinero va a resolver esas necesidades que en nuestra vida de hoy creemos tener, pero una vez alcanzado ese nivel de confortabilidad les aseguro que surgirán nuevas y más costosas necesidades. Y aquí pido por favor dejar de lado la situación de aquellos que no pueden comer todos los días, que lo que anhelan no es dinero en abundancia sino poder satisfacer las necesidades más básicas, que Maslow plantea en su cuestionada pirámide.

Belleza. "Oh que bendición tener la cara o el cuerpo de Menganita/o". ¿Qué creen que logran con eso? ¿Acceso a mas parejas ocasionales? Si puede ser. Pero déjenme plantearles: ¿qué va a pasar cuando se aburran de eso? Porque lo que llega fácil y en abundancia, además de aburrir, rara vez se valora.
"Yo usaría la belleza para encontrar el amor de mi vida" me pueden llegar a replicar. Pero no es belleza lo que te va a convertir en alguien especial para "el amor de tu vida", sino quién sos como persona; tu actitud y personalidad.
"Bueno pero con belleza puedo ser famoso/a" y pasamos al siguiente punto: ser reconocidos por los demás. Aspecto que también se comparte en el deseo por ser el mejor en algo.

Todos esperamos cierto reconocimiento, en mayor o menor medida, el asunto es a qué precio. Cuando este es muy alto, incluso en ocasiones sin límites, habrá que revisar qué autoestima estuvimos construyendo. En general quien se quiere y valora sanamente buscará que el reconocimiento (tal vez no la fama) y el expertice lleguen por medio de su esfuerzo, rechazando que le regalen nada. En cambio quien pretende conseguir ambas cosas de manera instantánea, sin dudas posee una autoestima extremadamente frágil, basada en la opinión y valoración ajena, por sobre la propia.

Las sensaciones de vacío que podamos experimentar en la vida, no se resuelven ni con dinero, ni con belleza, ni con fama.

Por eso, a quien lea esto, le recomiendo que empiece a elegirse, si no lo hace ya.

Hay que aceptarnos, valorarnos, querernos, y buscar la autosuperación, en vez de desear ser alguien más. Somos una combinación física y psíquica única; el primer y último ejemplar de una especie que se extinguirá cuando dejemos este mundo.
Seamos conscientes de esta maravilla.

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