sábado, 11 de septiembre de 2010

Subconsciente de Terror


Hace un rato me acabo de despertar. Y se podría decir que soñé lo que para cualquier otra persona hubiese sido una pesadilla. Pero a mi ya no me producen más la angustia, el miedo o lo que fuese que producen las pesadillas, si no que todo lo contrario, me divierten.

Se trataba de un hombre que se metía dentro de una casa, mataba al padre y a la madre, se apropiaba de la casa y se quedaba con el hijo que tenían ellos. Para hacerlo más terrible el asesino dormía con los cadáveres y encima se comía parte de ellos. Yo era un observador, que intentaba avisarle al pendejo (el hijo) que ese tipo había matado a sus padres, pero el pibe no me daba ni bola, y el asesino al darse cuenta intento atraparme. Obviamente no tuvo éxito, ya que como era una creación mía lo desaparecí.

Si hubiese soñadores profesionales, yo creo que sería uno. Le dedique muchísimos años de mi adolescencia a dormir y a soñar, y me encantaba hacerlo. La mente realmente puede ser muy creativa y meterse en el mundo de los sueños (más sabiendo que es uno el que inventa todo) era una aventura para mi.

Sin embargo en aquellas épocas, las pesadillas todavía me tenían a mal traer. Dentro del sueño se generaba en mi esa desesperación que hace que uno no descanse bien. Si quería correr no podía, si quería gritar no podía, si quería saltar me caía al vació, si me subía a un auto, el auto no arrancaba y así podemos seguir describiendo situaciones que nuestro malvado subconsciente se encarga de construir para que no escapemos de la pesadilla.

Pero como les dije más arriba, yo soy un soñador profesional. ¿Qué incluye esta categorización? Bueno, básicamente recordar todos los sueños al levantarse y además estar conciente dentro del sueño (vaya paradoja) de que estamos soñando y poder actuar en consecuencia. Creo que también deben existir los "iluminados" del sueño, que son aquellos que eligen que soñar. No conozco a ninguno, pero seguro que los hay.

La primera habilidad que desarrollé, fue la de recordar todos los sueños. Después de estar varias horas sumergido en mi subconsciente, era un gran pasatiempo trabajar con mi "conciente" recordando todo lo que mi mente creo durante la noche. Y así es como descubrí que uno tiene muchos sueños de noche y que no es que uno se apaga o pone FIN tipo película y empieza el otro, si no que nuestro subconsciente utiliza algún instrumento de la "trama" del sueño anterior, para conectarnos con el sueño nuevo. Los sueños serían como muchos sketchs conectados por elementos en común de dichos sketchs.

Luego, cuanto más y más me empezó a gustar esto de soñar, es que desarrollé la segunda habilidad. Y es ahí cuando pude empezar a hacerle frente a las pesadillas. Un ataque de zombies, un asesino a sueldo, extraterrestres, fantasmas o lo que fuese. Ya no había necesidad de huir. Cuando el sueño ya me cansaba, cuando los zombies ya eran tantos que uno estaba rodeado, la solución era bien simple: "Ma sí! que me agarren, total esto es un sueño" o "Ma sí, que me pegue un tiro, total estoy soñando". Entonces no intentaba correr, ni gritar, ni escapar, simplemente me quedaba quieto, y hasta a veces me acercaba al ser "maligno". El resultado de esta reacción es sorprendente, ya que aquello que nos estaba persiguiendo o intentando agredir se detendrá en ese mismo momento y el sueño comenzará a mutar hasta convertirse en uno nuevo.

A medida que pasaron los años, aprendí a disfrutar también de lo que antes eran pesadillas. Ahora me resulta divertido un sueño con un ataque de zombies o con un grupo de criminales armados, o criaturas malignas del espacio que buscan destruirme. Realmente la paso bien dentro de esos sueños, gracias a que decidí hacerles frente.

Pero lo llamativo de la cuestión es que hoy en día para mi tener una "pesadilla" es tan recurrente como soñar con cualquier otra cosa. Generalmente las pesadillas vienen de vez en cuando y de hecho uno las recuerda porque se despierta mal. Bueno, en mi caso las "pesadillas" (o sea lo que para el común de la gente sería una pesadilla), suelen venir seguido. De hecho gracias a una de ellas es que comencé a escribir una novela, porque me pareció tan buena la idea que quise plasmarla en papel. Por esto es que creo que mi subconsciente es de terror, porque se la pasa surtiendome de estos grandes sueños terroríficos que a mi tanto me gustan.

Al fin de cuentas, mi subconsciente es parte mía. Se podría decir que soy yo. Entonces para que escaparnos cuando lo tenemos frente a frente? para que gritar? para que correr? No es mejor aceptarnos y confrontar aquello que nuestro subconsciente nos quiere mostrar? No podemos evitar a lo que es parte de nosotros, pero si podemos aceptarlo y convivir con ello.

Y hoy en día con mi subconsciente somos grandes amigos, y durante las noches nos pegamos unos lindos paseos por distintos mundos.

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