Hoy me desperté y me di cuenta que no estabas cerca de mi.
Que tu perfume, tu voz y todo lo que te hace especial se había ido.
Y no fue mi culpa ni la tuya
porque en relidad nunca estuviste conmigo.
Pero tu imagen en mi mente es tan clara como el mar
y tan ligera como el aire y a veces quisiera ser como el aire
para poder recorrer cada centrímetro de tu cuerpo
y por qué no, como la brisa del mar
que suavemente te tocara la cara
y junto con eso mi voz en el aire que te dice te quiero.
Y aunque jamás quisiste estar conmigo
siempre te tendré en mi mente
y en lo que llamamos cruelmente corazón.
Anónimo
Anónimo
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