Entre tanto gris, una llama.
Ardiente como chispa volcánica,
Resplandeciente cual supernova.
Y a la vez tan simple, cauta y serena.
Modesta, de bajo perfil,
Casi avergonzada por su brillo,
Ilumina todo su entorno,
Aún sin proponérselo.
Como el sol no se plantea la vida,
Al salir cada mañana.
¿Quién podría sospechar,
Siquiera imaginar,
Que una luz tan intensa,
Pudiese albergar sombra alguna?
Y he aquí mi fortuna,
Porque no hay virtud en ser uno más,
De los que encegueció su luz,
Ni de los que corrieron a quemarse con su fuego,
Sino en saber que aún no arde,
Como puede hacerlo.
Hoy conozco la brasa húmeda,
Apagada por su llanto.
Descubrí las ramas verdes,
Que predenderán en un futuro.
Y deseo convertirme en el viento,
Que la acompañe a volar bien alto.
Estando siempre agradecido,
Por brillar a su lado,
A pesar de todo,
Y entre tanto gris.
ffalberti.
Me gusta mucho leerte
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