domingo, 18 de septiembre de 2011

El diente

Cuando se cae un diente de leche suele doler. Queremos morder como siempre, firme, pero pincha. Lo movemos de un lado a otro, intentado acomodarlo para que vuelva a estar como antes, cuando no dolía. Pero está destinado a caerse. Y nosotros decidimos si lo dejamos ahí, pinchándonos, hasta que no resista más y caiga, o si tomamos valor y lo arrancamos de una. Pero a no olvidar que es un diente de leche. Y algún día en su lugar va a crecer uno mucho más fuerte. Uno que nos acompañara toda la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario