sábado, 3 de septiembre de 2011

Buena onda!

A la buena energía siempre contestarle con buena energía. A la mala energía intentar contestarle con buena, pero, si no se puede, mejor no contestarle. De nada sirve rebajarse y contaminarse solo para contestar. Si sabemos que no nos gusta recibirla, no nos convirtamos en agentes emisores.

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