Ahora es preciso que sacudas tu pereza, que no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma, ni al abrigo de colchas; y el que sin gloria consume su vida, deja en pos de sí el mismo vestigio que el humo en el aire o la espuma en el agua. Levantate pues, domina la fatiga con el alma, que vence todos los obstáculos, mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo.
Dante Alighieri - Divina Comedia
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