Imposible discernir lo que no se conoce.
Quien ve un diamante por primera vez,
Podrá sentirse atraído por el brillo de la piedra,
Mas no pretendas que perciba los millones de años,
que pulieron su forma.
Un salmón expuesto en una góndola,
No es más que otro producto de pescadería,
Para quien nunca tuvo la oportunidad,
De saborearlo con los ojos cerrados.
Se quejarán diciendo que “sólo hay agua”,
Aquellos que no caminan durante horas,
Día, tras día, tras día,
Para saciar la sed de su familia.
Y quien no cree en la existencia del amor puro,
Jamás entenderá a qué te refieres,
Cuando le ofrezcas tu tiempo, tu corazón,
Tu vida...
Por eso digo,
Imposible discernir lo que no se conoce.
Entonces preocúpate por mirar,
En lugar de ver.
Concéntrate en escuchar,
Lo que hoy estás oyendo.
Y en vez de vivir inmune a todo,
Permítete sentir,
En cuerpo y alma.
Porque pagar el precio,
Nunca será lo mismo,
Que reconocer el valor.